LOS ORÍGENES DEL MANGA
Del mismo modo que la historieta occidental no nació de la nada sino que fue evolucionando desde las primeras caricaturas hasta los cómics de hoy en dia, el manga ha sufrido un proceso similar
Aunque el manga como tal tiene su origen en las caricaturas criticas que comenzaron a aparecen en los periódicos y revistas a mediados del s. XIX, el dibujo como forma de expresar una opinión o de narrar una historia podría remontarse al s. XI, con los chojugiga, pergaminos donde se plasmaban escenas satíricas protagonizadas por animales. Pero fue en el periodo de Edo (1600-1867) cuando el dibujo empezó a cobrar más importancia.
Los ukiyo-que eran grabados en madera, por lo genera de temática muy picaresca, erótica o narrativa, muy populares a principios del s. XIX. Es una de las manifestaciones artísticas del antiguo Japón mas conocidas en occidente, sobre todo gracias a la obra de Katsuhika Hokusai.
Otro antecedente de la caricatura son los zenga. Eran poemas o reflexiones que iban acompañados de alguna caricatura y que ayudaban a la meditación.
Una de las formas de caricaturas japonesas más antiguas son los otsu-e, unos amuletos que se vendían en la ciudad de Otsu. Solían estar realizados sobre pergamino y mostraban la caricatura de un demonio, que servia para espantara a algún tipo de mal concreto, según el dibujo.
LAS PRIMERAS NARRACIONES ILUSTRADAS.
El primer gran acontecimiento del manga, así como del comic occidental, son los libros ilustrados. En Japón los primeros se publicaron a principios de s.XIX, junto a los toba-e, que recopilaban aquellas sátiras de ocho siglos atrás conocidas como chojugiga, empezaron a aparecer los kibyoshi, narraciones ilustradas, comercializadas por capítulos y publicadas con periocidad regular.
EL NACIMIENTO DE LA HISTORIA
Pero no fue hasta el periodo Meiji (1866-1912) con la apertura de Japón a Occidente y, sobre todo, con la llegada del almirante Perry y la flota estadounidense, cuando empezó a aparecer la historieta a semejanza de las que ya aparecían en periódicos y revistas occidentales. Las primeras revistas de humor crítico aparecidas en Japón estaban dirigidas a los extranjeros residentes en el país, como era el caso de Japan Punch (1862) o el semanario Toba-2 (1887). SIn embargo, pronto empezaron a calar entre los japoneses, que adoptaron el formato para convertirse en caricaturistas y críticos de su propia sociedad.
El primer comic japonés serializado fue Tagosaku to Mokube no Tokyo Kembutsu, de Takuten Kitazawa, publicado en 1901.
Kitawaza se refería a su obra como "manga", termino inventado por Katsuhika Hokusai con los ideogramas "man"-involuntario- y
"ga"-imagen-.
LLEGA EL MANGA
A principios del s. XX la influencia del cómic estadounidense era innegable, y los autores japoneses empezaron a crear mas y mas mangas serializados. Pero su mayor popularidad se alcanzo cuando, de las paginas de los diarios, las series saltaron a
las revistas infantiles y juveniles, donde compitieron en popularidad con relatos literarios y artículos más pedagógicos. En 1914 la editorial Kodansha publico una revista para chicos, Sohen Club, a la que seguirían Shojo club-para chicas- y
Yonen Club, para los más pequeños. De ser un medio de crítica social, el manga pasó a crear historias totalmente ficticias, aunque siempre con un mensaje de fondo pedagógico, costumbrista o patriótico para formar a los mas jóvenes.
EMPIEZA LA LEYENDA
Tras la segunda guerra mundial, Japón sufrió la ira del bando de los aliados y fue obligado a cambiar su política, su ideología e incluso sus costumbre. En medio de este clima de decepción general surgiría el padre del manga actual. Osamu Tezuka.
Si hay algo que todo aficionado debe tener muy claro es que el manga y el anime, tal y como los conocemos hoy en día, se los debemos a Osamu Tezuka. Este gran artista estaba estudiando medicina cuando decidió cambiar el bisturí por el lápiz, influido
por los dibujos de la factoría Disney. A el debe el manga los ojos grandes, las acciones descritas con detalle a lo largo de varias viñetas, la integración de las onomatopeyas en el dibujo y las series animadas para la televisión.
Una de las primeras series de Tezuka, Kaseki Shima: Rockhome adventures, publicada a principios de los años cincuenta, aunaba ya gran parte de las características de su dibujo: ojos y pies grandes e historias fantásticas.
Tezuka también ha sabido abordar temas tan complejos como el thriller, en el que se zambulló con obra Black Jack. En ella se sirvió de sus conocimientos en medicina para crear el personaje de un atormentado cirujano.
Con el tiempo y con la industria del manga fuertemente asentada en los cimientos de su obra, Osamu Tezuka pudo dedicarse a crear obras mucho más ambiciosas. Las mas conocidas son de carácter histórico, como Buda, Hidamari no Ki o la controvertida Adolf ni Tsugu, ambientada en una época tan difícil de tratar por los japoneses como la II guerra mundial.
La historia del pequeño robot tetsuwan Atom empezó a publicarse en 1952. Fue precursora no solo del manga de ciencia-ficción, sino que también del género de robots que más tarde se convirtió en el icono del manga en Occidente.
LA GUERRA
Durante los treinta años del manga, que hasta entonces había expresado el sentir de sus autores, comenzó a sufrir una gran persecución. Los políticos no estaban dispuestos a dejarse ridiculizar e iniciaron una campaña de represión que incluso llevo a la cárcel a algunos autores que expresaron su desacuerdo con el gobierno. Para Japón, la II guerra mundial se inicio en 1937 con su intento de expansión sobre china. Desde entonces y hasta la derrota de 1945, el gobierno nipón uso el manga como medio de difusión patriótica. Se obligo a todos los autores a trabajar para la maquinaria propagandística, estuvieran o no de acuerdo con la ideología imperialista. A partir de 1940 los dibujantes debían inscribirse en la Shin Nipón Mangaka Kyokai- Nueva asociación de dibujantes de manga de Japón- y respetar sus preceptos, ya que la única revista que continuo
editándose durante la guerra fue Manga, que pertenecía a esta asociación. El manga se convirtió en una herramienta gubernamental y, como tal, tras el fin de la guerra fue fuertemente censurado por los Aliados.
OSAMU TEZUKA
Tras la guerra, las grandes editoriales estaban sumidas en el caos y ni siquiera se planteaban seguir publicando manga. Un grupo de pequeñas editoriales de Osaka tomo el relevo, publicando manga en un formato mas barato. Las historias dedicadas al
publico infantil y juvenil cobraron mayor importancia, y ya que así se evitaban los problemas de censura. En 1947 un joven en medicina llamado Osamu Tezuka publico un manga titulado Shintakarajima. Tenia 200 paginas y presentaba una nueva forma
de narrar mucho más dinámica, casi cinematográfica. Los lectores jóvenes quedaron entusiasmados y lo convirtieron en un éxito de ventas. Había nacido una nueva forma de dibujar y de narrar con ilustraciones espectaculares e historias complejas
y algo más alejadas de la realidad. La mayor influencia de Tezuka fueren las películas de Disney, de ahí los grandes ojos de sus personajes, que constituirían una característica esencial del manga que había de venir.
LA LLEGADA DEL ANIME
Por supuesto, dada la influencia cinematográfica de Tezuka, el siguiente paso lógico fue llevar el manga a la pantalla. Si bien la primera animación japonesa fue Chikara to Onna no Yonomaka, realizada en 1935, por Kenzo Masaoka, el anime tal y como lo conocemos hoy en día, de clara influencia norteamericana, empezo su andadura en 1952 con el estreno de Hakujaden, una película de fantasía de 78 minutos de duración y producida por Teoi Doga, la pionera de la animación en Japón.
El siguiente gran hito se produjo en 1963, cuando Osamu Tezuka llevo a la pequeña pantalla la primera serie animada para la televisión, Tetsuwan Atom, basada en su propio manga. Ya no se trataba de peliculas puntuales basadas en clásicos de la
literatura japonesa u occidental, sino en una que iba a emitirse semanalmente por televisión, poniéndola al alcance de todo el mundo, A esta seguirían mas animaciones de Tezuka, como Jungle Taitei y, mas adelante, en 1967, Ribbon no Kishi, la
primera historia destinada al público femenino y creada también por Tezuka.
LOCOS POR EL ANIME
En los años 70 la televisión era ya un electrodoméstico común en todos los hogares japoneses. De pronto el manga salto de las paginas de las revistas a la pequeña pantalla. Así comenzo el boom de la animación, que ha ayudado a completar el éxito
del manga.
La década de los setenta supuso el triunfo del anime. Tras las series animadas de Osamu Tezuka, los clásicos de la literatura japonesa fueron animados y exportados a Occidente, con una nueva moda: Los grandes robots. Así, el anime empezó
ha abrirse paso fuera de Japón.
En la década de los 70 muchos mangas fueron adaptados a la animación, lo que no solo ayudo a potenciar la industria sino que puso el manga al alcance de un mayor número de lectores. Pronto dejo de ser un producto infantil para convertirse en una lectura alternativa, incluso para las amas de casa.
En los años 80 el anime era un derivado casi indispensable de todo manga de éxito. En esa misma época la aparición del video trajo consigo el nacimiento de la OVA.
UNA NUEVA REVISION TEMATICA
Entre los años 60 y 70 comenzaron a aparecer mangas con argumentos diferentes, que si bien seguían teniendo como motor transmitir a los jóvenes el espíritu de superación y de trabajo en común, lo hacia desde una perspectiva mucho mas cercana
a la adolescente. Así, los mangas de samuráis (tan de moda en los años 40) fueron sustituidos por mangas de deporte o de superhéroes. En los años 70 el genero gakuen, empezó a clara hondo entre los jóvenes, así como la ciencia ficción y las historias de detectives, que en los años 80 alcanzaron su mayor éxito. En esta época aparecerían estrellas del manga como Toriyama.
EL NUEVO SHOJO MANGA
Uno de los grandes acontecimientos de la década de los 70 fue el nacimiento del shojo. Autoras que habían crecido con Ribon no Kishi de Tezuka, decidieron a finales de los 60 dibujar historias destinadas al publico femenino. Aparecieron jóvenes artistas como Riyoko Ikeda, Moto Hagio, Yumiko Oshima y Keiko Takemiya, con obras como Candy Candy, Versalles no Bara, Ace wo Nerae o Juuichi nin iru, con historias no solo amorosas sino también dramas históricos, deportes o ciencia ficción.
EL FENÓMENO FAN
Con el auge del manga en los 70 aparece no solo el anime sino también todo tipo de merchandising. El primero en aprovechar esto fue Tezuka, que hizo que Tetsuwan Atom apareciese por todo: vajilla, ropa, cromos, pins, libretas... Candy Candy vivió una historia similar. Desde entonces el periodo del merchandising no ha hecho más que crecer: se creo el anime comic (libros a todo color donde se reproducían mediante fotogramas las películas y series de mayor éxito)
y el pop-anime (temas de entrada y cierre de las series animadas interpretadas por grandes aristas)
EL MANGA DEL NUEVO SIGLO
La época de los 90 trajo grandes sagas, la exportación del manga y el anime a Occidente y un gran avance en la animación; no solo porque había nuevas técnicas para conseguirlo sino porque el publico se volvió mas exigente.
Tras el despegue de los años 80 el manga y el anime resultaron imparables. El público fue más y más fiel, extenso y exigente, así que los autores buscaron nuevos enfoques para viejos temas, así como nuevos medios de expresión y plataformas de
difusión (móviles, Internet...)
El estudio Ghilbi, del que el maestro Miyazaki es co-fundador, se ha encargado de dar a conocer la animación japonesa familiar gracias a un contrato de distribución con Disney.
Los mayores avances de esta industria se han dado en el campo de la animación. El último gran éxito es Samuray Chanploo, una anime con diseños creados por el mismo estudio trasgresor que se encargo de crear los personajes de Cowboy Beepop.
Los videojuegos han servido de total inspiración para muchos mangakas, asta el punto que éxitos como King of Fighter, Vampire Savior o Street Fighter fueron adaptados al manga a mediados de los 90.
LOS INCREIBLES AÑOS 90
En 1985, Akira Toriyama empezó a publicar Dragon Ball, y su salto a la pantalla puso de nuevo en evidencia el fenómeno fan. Dragonball arraso en ventas de merchandising. A este fenómeno se unieron sagas como Saint Seya! de Masami Kurumada o Yu Yu
Hakusho de Yoshihiro Togashi, animes que vendieron mas que los mangas y que acabaron por alargarse hasta saturar a los autores. Fue la época de éxitos como Ranma 1/2, de Tumiko Takashi, Biyoshi Senji Sailor Moon de Naoko Takeuchi o Slam Dunk!
de Tekehiko Inoue. El tema principal eran las luchas contra el mal o el deporte, y estaban de moda obras corales, con un protagonista rodeado de infinidad de extras.
UN NUEVO SIGLO
El siglo XXI ha aportado nuevos aires al manga. La animación tiene mas vivacidad que nunca, el manga nuevas técnicas que buscan la vivacidad de la acción. En la pequeña pantalla hay animaciones de tipo tradicional (Inuyasha de Rumiko Takahashi
o Saiyuki Reload de Kazuya minekura) o de tipo vanguardista (Hagaren no Reninkutsushi, Guandam Seed o Samurai Champloo).
Los diseños de los personajes ya no están limitados, no todos tienen ojos grandes y caras amables. Actualmente la magia y la tecnología son los temas principales del nuevo manga... Aunque no son unicos.
MANGA SIN FRONTERAS
En el siglo XXI también hay un auge en el mercado occidental. Tras el boom inicial de los 90 gracias al anime, los editores han ido descubriendo que existe un manga para todo los públicos y gustos. Hoy en día se puede encontrar manga traducido en
la mayoría de librerías especializadas, desde clásicos hasta éxitos recientes. Los jóvenes y adolescentes que en los años noventa disfrutaron del manga son hoy en dia editores y distribuidores de este producto fuera de Japón. Gracias a Internet y a las nuevas revistas sobre manga que han ido apareciendo en occidente el fan esta muy al corriente de lo que se cuece en el mundillo manga.